Después de muchos problemas monetarios mis viejos deciden
finalmente volver a vivir a Uruguay, ahora con otro bulto más
que cargar.
Año tranquilo, ni me acuerdo, con eso lo digo todo, años
después me cuentan que mi tía y mi abuela me dejan
solo por un momento y yo me escapo hacia la carretera que pasaba
por enfrente de la casa de la segunda, y casi muero atropellado
por un camión.
Cosas de la vida que no me morí en su momento, cosas de la
vida que todavía sigo acá.
Las ilusiones de mis viejos siguen intactas, siempre nos acompañaron
a lo largo de nuestras vidas, aunque ella no se diera cuenta, aunque
ella fuera indiferente a eso.
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