El único recuerdo que tengo de ese año es cuando
ganamos el campeonato del mundo, y fuimos a festejar a la Avenida
Maipú.
Ese seria el último año que viviría en Olivos,
y el último año que estaría en el jardín
de infantes.
A fin de año, cuando nos dan el diploma, se hace un festejo,
disfrazándonos a todos de gauchos, y bailando una chacarera
o algo así. Soy el abanderado de la escuela. Increíble,
bueno, no tanto, era el que bailaba mejor, otra razón no
le encuentro.
Ah, recorde algo mas, de bailar y chasquear los dedos, me quedaron
unas ampollas en los dedos de las dos manos.
Que extraño las cosas que uno recuerda de su niñez,
es todo tan complejo a esa edad, y nosotros lo transformamos en
algo tan simple, concreto, de facil solución, una vida perfecta,
somos como tendriamos que ser, siemples, mas simples, mas directos,
en nuestros dichos y actos, y sobre todo, mas humanos y sensibles.
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