Sábado 22 de Diciembre de 2001.
Empiezo escribiendo mi diario de viaje en una hoja donde tengo un montón de números de teléfono, que no sé si es lo mas apropiado para usar, pero es lo único que tengo a mano.
Ya pasaron casi tres días desde que salí de Buenos Aires en el medio de una revuelta civil. Que complicado todo, que extraño y que triste.
Deje en Buenos Aires a mucha gente que quiero, en el medio de todo esto, en el medio de una renuncia presidencial, muertes, saqueos, vandalismo. En el medio de la desolación social.
Ahora voy a relatar un poco de lo que pase para llegar hoy a estar en Ushuaia, el fin del mundo, el paisaje eterno, el día eterno.
Miércoles 19 de Diciembre de 2001
Terminal de micros de Retiro.
Llego a la terminal después de tener que sortear varios problemas en el camino, piquetes, disturbios, corridas, la policía, desmanes, una situación impensada detrás de la otra, como un resumen noticiario, donde te muestran lo peor de muchos lugares, pero en uno solo y al mismo tiempo.
En la terminal todo tranquilo, mucha gente que se va a pasar las fiestas con su familia, se van yendo hacia sus lugares de origen con esa mirada entre preocupada por la situación, esperanzada porque cambie un poco el país y alegre de encontrarse con sus afectos, su tierra, su vida.
Un mes atrás jamas hubiese pensado que yo estaría a punto de irme a Ushuaia, es todo, todavía, muy confuso, muy extraño y hermoso a la vez.
Acá estoy, brindando con mis amigos Osvaldo y Mariano, doce días antes, por un feliz año nuevo, por una feliz Navidad, porque todo esto que nos pasa y no nos lo merecemos, acabe lo mejor posible, brindemos por nosotros, brindemos por lo que queremos, brindemos por las cosas que nos hacen feliz día a día, brindemos por lo que merecemos, brindemos.
En viaje.
Versiones, comentarios, disturbios, rutas cortadas, calor, gente por doquier, a pesar del toque de queda. Acá arriba del micro estamos incomunicados del resto del mundo, solo sabemos lo que vemos a través de las ventanas del micro.
Todo pasa tan rápido, como la vida misma, en un abrir y cerrar de ojos, pasas de estar esquivando un piquete en una avenida, a estar inmerso en la oscuridad de la noche, en un lugar donde hasta mentira te parece lo que viviste momentos antes.
Jueves 20 de Diciembre de 2001
En la terminal de Bahía Blanca la confusión es la misma, todo tan extraño, nadie sabe exactamente que sucedió o esta sucediendo.
Seguimos viaje, el paisaje parece el fondo de un dibujo animado de bajo presupuesto, donde todo se va repitiendo un sinnúmero de veces.
Madryn, mas de lo mismo, no logro ver el mar en ningún lado, sigue este fondo repitiéndose y me voy dando cuenta que ese personaje de dibujito soy yo, un gran oso pardo perseguido por un personaje oscuro, sin forma, que no se cansa jamas de correr, no se cansa de perseguirme, por mas que a veces ese fondo cambie, estos dos personajes siguen firmes la huida.
Ahora que pienso, no estarán huyendo los dos, y en realidad nadie persigue a nadie? Quien sabe, me tendría que detener y preguntárselo, tal vez me sorprenda la respuesta, tal vez no.
En Comodoro Rivadavia me encuentro con dos amigos queridos, Santiago y Graciela. Cuantas cosas para hablar en tan poco tiempo, cuantos sentimientos para expresar en tan poco tiempo.
Nada mas que decir, solo seguir viaje hacia Río Gallegos.
Viernes 21 de Diciembre de 2001
Río Gallegos.
Con un nuevo tatuaje, una raya donde termina la espalda, me pongo a averiguar como seguir viaje hacia Ushuaia. La verdad es que no me quedaría en Gallegos ni por todo el oro del mundo.
Son las once de la mañana y recién hay un micro que sale a Ushuaia mañana a las nueve de la mañana.
Lo llamo a Julio, y me dice que consiguió un avión que me venga a buscar acá, “esperalos en el aeropuerto” me dice, “que de ahí te traen”.
Increíble, ni que fuera un potentado, pero me vienen a buscar en avión para llevarme a Ushuaia.
Aeropuerto de Río Gallegos.
Llegan Claudio y Jóse, dos amigos de Julio en un Piper Cherokee Six, cargan combustible, llenan una nueva hoja de vuelo, chequean el informe meteorológico, compran un par de cosas para tomar en el camino, y salimos, en el Mike Eco November (MEN) del Aeroclub de Ushuaia.
Increíble, estoy escribiendo estoy y se me dibuja una sonrisa en la cara, ver la Patagonia desde el aire, el Fin del Mundo, la Patagonia marrón, lacerada por el hombre y la naturaleza. Cruzar el Estrecho de Magallanes, DIOS, estoy en el sueño mas hermoso de todos los sueños, volando sobre Tierra del Fuego, volando sobre el Fin del Mundo. Mas allá, a unos 1000 km., la Antártida.
Sobrevolamos mas de una hora Tierra del Fuego para llegar a un paisaje increíble, llamado Tolhuin, ahí aterrizamos para hacer una escala técnica, léase comer cordero patagónico y tomar unos buenos vinos en una estancia. Muchas gracias a la familia Trejo por su hospitalidad. Gracias a Claudio y Jóse, por hacer un sueño realidad. Gracias a Julito, que es un amigo de fierro, un tipo derecho, una excelente persona.
Bueno, terminado el asado, vuelo de media hora de Tolhuin a Ushuaia, con una tormenta bastante fuerte.
Como se movía ese avión, mi dios, entre nubes, lluvia, abajo picos nevados y mas adelante el Canal de Beagle, lindo viaje, me acorde del vino y el cordero en varias ocasiones.
Por fin veo las luces de Ushuaia, en el medio de la tormenta. Aterrizamos en el Aeroclub de Ushuaia, donde me esperaba Julio para traerme al albergue, en el cual ahora estoy escribiendo esto.
He pasado muchas cosas en mi vida, he tenido la suerte de conocer muchos lugares en mi país, pero si de algo estoy seguro es que, de Ushuaia, su gente, sus paisajes y de la forma en la que logre llegar, jamas la olvidare.
Continuo en otro momento.
Bueno, me compre un cuaderno.
Domingo 23 de Diciembre de 2001
Hora, quien sabe, el sol anda por ahí arriba, con ganas de no irse, solo desaparece, como jugando a las escondidas, para dar lugar a alguna nube que trae un poco de agua.
Camine toda la tarde, solo parando para ver el paisaje, Canal de Beagle, montañas, ciudad, caras, gente, sombras eternas, caras mostrando el rigor del clima.
Estoy solo, por primera vez en este viaje, aunque siento que nunca deje de estarlo, aunque me dé cuenta recién ahora de esto.
Al igual que hace mas de cuatro años, partí para el norte, en una decisión tomada en un segundo, dejando de lado muchas cosas, ahora vuelvo a cometer el mismo error, algún día aprenderé.
Por mas lejos que uno se vaya, sus problemas, sentimientos, sensaciones nos acompañan como una mochila pesada de cargar.
Tratar de huir de uno mismo, imposible, al igual que tratar de huir de lo que uno siente, de lo que uno es.
Todo es hermoso, mas que bello, todo es increíblemente tranquilo, que uno se siente distante, abstraído del mundo, pero no de lo que llevamos dentro.
Basta de hablar así. Debe ser el momento, debo ser yo culpándome, como siempre, y buscando una excusa para no sentirme bien como hace mucho que no me siento.
La mochila es pesada, casi imposible de llevar, y solo cargo mas y más cosas en ella, muchas de ellas inútiles, sin sentido.
Mirando a través de un vidrio, me siento aun mas abstraído del entorno, como si todo lo que pasara a mi alrededor fuera como una película francesa, donde todo ocurre muy lentamente, donde los diálogos son complicados, pero no efímeros, donde no solo la acción es lo que importa, donde mas que nada importa lo que uno diga y no lo que uno haga.
Me acabo de dar cuenta de que solo falta un día para Nochebuena. En realidad no importa, solo es una nochemas, una nochefría, una nochesolo, una nochecorta, mas corta aun aquí, por suerte, donde el sol no se oculta, donde solo se toma un descanso para seguir.
Porque la gente se niega a sus sentimientos, porque la gente se acostumbra, porque no hacerle frente a lo que siente, sin importarles nada mas, o porque buscar una razón para odiar lo que se quiere, eso también es una manera de huir, de escapar, parado en un mismo lugar por siempre huyendo de los sentimientos, huyendo de los amores, huyendo de la propia vida.
Conformismo, comodidad, miedo a lo distinto, miedo al cambio, miedo a lo que uno mismo sería capaz de hacer, miedo al amor.
Miedos y más miedos, nos dominan, la noche oscura, lo irreconocible, el miedo al no poder dar ese paso firme al cual estamos acostumbrados a dar, miedo a estar en un lugar donde no sabemos lo que nos rodea, que tenemos arriba, donde pisamos, y el peor de los miedos, el miedo a ser distintos o al menos a tratar de serlo, el miedo a expresar lo que sentimos, el miedo al que podría pasar.
Take your chance, solo viene una vez en la vida, sí sos afortunado. Proba, queré, trata, animate, vivilo, no te dejes estar, no des por sentado todo lo que te rodea, no quieras que todo quede como esta, porque el día que algo cambie, el pánico no te va a dejar pensar, el suelo se te abrirá, y no sabrás que hacer, ni a donde escapar, ya que no conoces otra cosa que no sea lo que se te destruyo a tus pies.
Siempre hay tiempo para volver, pero no lo habrá siempre para ir.
Escribiendo este diario, me acuerdo de mi ultima “huida”, donde también escribí un diario, no me puedo quitar de la cabeza ciertas cosas de ese viaje, mas que nada vivencias, mas que sensaciones propias, gritos, caras, paisajes desolados, amigos encontrados.
Ya no puedo ir mas lejos, estoy en el fin del mundo.
Ya no puedo huir mas lejos.
Venir acá es como completar un ciclo generacional, cierro una etapa que abrió mi abuelo, ochenta años atrás.
También huyendo, pero por otros motivos, terminó acá, ochenta años después, también huyendo, yo termino acá. Nunca sabré que paso por la cabeza de mi abuelo, para terminar acá en el finisterre, pero de algo estoy seguro, tampoco logro huir de lo que el trataba.
Solo se logra postergar un poco todo, atrasar lo inevitable.
Demasiado por un día, mejor cierro esto, y sigo caminando.
Lunes 24 de Diciembre de 2001.
Me desperté quien sabe a que hora y me puse a leer On the road, tirado en la cama de la pensión, horas y horas leyendo la historia de dos tipos, que también huyen.
Me atrapo profundamente, pense que harían dos tipos como esos acá, y solo me causaba risa, aunque siempre nos llega todo 20 o mas años tarde, léase movimientos sociales, políticos, música, léase globalidad, léase bienestar, dos tipos así no encajarían nunca en este lugar, seria como llevar de invitado de honor a la Casa Blanca a Fidel Castro.
Mas allá de ideales perdidos, mas allá de sensaciones buscadas, mas allá de sonrisas perdidas, este lugar no es el indicado para siquiera buscarlos.
Hablo de personajes, no hablo de mí, que pienso que si, este seria el lugar indicado, no sé si para encontrar esa sonrisa perdida, pero si para que no te importe haberla perdido, para si preocuparte en encontrar una nueva, mas viva, mas fuerte, mas fresca y pura.
Esperanza? Es siempre la misma, o uno la va renovando a medida que la va perdiendo, como si se fuera remendando la esperanza original, para transformarse en una nueva y completamente distinta. Remendada con fracasos, sinsabores, mentiras, penas, amores, y quien sabe cuantos problemas, y cuantas trampas que nos juega el corazón y la cabeza a lo largo de nuestra vida.
Cambiando un poco de tema, salgo a la calle y encuentro todo cerrado, lunes, como va a estar todo cerrado, no lo entiendo, hasta que veo un Papanuel arriba de una Traffic con un cartel de una empresa de telefonía móvil, regalando caramelos a las pobres criaturas que todavía creen que existe Papanuel y usa celular.
Faltan menos de seis horas para Navidad y acá estoy, un día mas, sentado, almorzando y tomándome una Corona mientras veo que del otro lado de la ventana la naturaleza se empeña en mostrarme que me encuentro en el fin del mundo.
Ushuaia, sol, viento, paz, “tranquilidad navideña”. Mas allá, el Canal de Beagle, extraño (me lo imaginaba un lugar casi imposible de navegar, donde siempre estaba tormentoso, supongo que será en invierno), y mas allá aun, pintado de un tono azulado, a medida que la distancia crece, solo picos nevados en distintos cordones, solo reconocibles por ese tono azulado que les confiere la distancia.
Sigo sin saber que hacer, mas que recorrer una y otra vez la ciudad, como lo vengo haciendo desde que llegue, con la única diferencia de que esta todo vacío, la gente en sus casas, preparándose para las doce, creo que es la respuesta para tanta desolación en la ciudad.
Parece, siento, vida, nada, que locura, vida, salud, me sigue, frío, sufrimiento mereciera, Ushuaia, Finisterre, lo mío, lo único, que suele suceder, nada, me sigue, vida y alma, pasa. Entonces, no sigo así, sigo, merezco, lucho y vivo, ser sinsentido, sigo viaje. Amado. Aquí y ahora solo, sin poder seguir, merezco no solo esto, las mismas sanas locuras, igual, siempre igual, que es algo mío, me siguen hasta acá, pasan y se detienen.
Perdón por escribir cosas sin sentido, pero yo me entiendo, lamentablemente siempre me entiendo.
Martes 25 de Diciembre de 2001.
Alrededor de las dos de la mañana.
Cene con el cuidador del albergue y la madre de un amigo. Todo mas que lindo, demasiado, buena charla y mejor compañía.
Una día mas, una noche normal, salvo por el brindis. Una noche corta como la vida misma, ya sale el sol, ya es un nuevo día, otro mas, otro día normal, otra Navidad, otro brindis.
Acá estoy, cerca y lejos a la vez, de todos, y de mí mismo. Acá estoy. No me puedo sacar de la cabeza muchas cosas, mucha gente, a la cual me gustaría regalarle una sonrisa, un regalo del alma.
No se si hice bien o mal en huir, solo me queda disfrutar en cuerpo y alma todo esto, que es mas de lo que merezco. Es mas de lo que hubiera esperado. Noches cortas como las mas cortas que jamas tendré, días largos como los días más largos que jamas tuve, tiempo, sobra, luz también, corta oscuridad, solo me da la esperanza de que no todo lo tenebroso, oscuro, noctambulo, dura mucho, noches cegadas, días perfectos, eternidad interrumpida por juegos de sombras, que ennegrecen nuestra mirada, solo por momentos, para permitir que la luz nos lleve nuevamente al día siguiente, para poder seguir explorando, conociendo, viviendo y pensando, que cuando la oscuridad nos alcance, ni siquiera nos dará tiempo para darnos cuenta que estamos inmersos en ella, para dar paso nuevamente a la luz que nos mantendrá rodando, por mucho tiempo mas.
No se que hora es, pero me despertó la sirena de un barco entrando al puerto. Abro la ventana, un poco nublado, pero lindo día, sentado escribiendo esto, veo las montañas nevadas, una vista perfecta, montañas pintadas de mil tonos de ocres, con manchas verdes en sus bases y blancas en sus cimas.
Que mas decir? Nada.
De tarde.
Acabo de volver del Parque Nacional de Tierra del Fuego, visitando el Lago Roca, la Bahía Lapataia, Isla Redonda, tierra, mar y cielo. Realmente unos paisajes de ensueño, unas vistas dignas de un rey, un paraíso dentro de otro paraíso, montañas, nieve, verdes, ocres, turquesas, bosques, con mil tonos de verdes, manchados por blancos y rojos, y el mar, todo, absolutamente todo, que mas podría pedir, que mas podría aguantar, un sobresalto tras otro, constantemente se cambia de paisaje, de pronto te encontrás perdido en un bosque tupido, cuando sin imaginártelo salís a una bahía, donde el aire salado del mar te inunda los pulmones, donde entre piedras y algas, caminas por la orilla, disfrutando inmensamente uno de los paisajes mas hermosos que la naturaleza es capaz de brindar.
Mientras cuelgo una hoja de alga al pie de la cama, ordeno los folletos del PNTF y me dispongo a salir a caminar, sin rumbo fijo, por esta ciudad, donde convive todo lo que siempre quise, aire puro, montañas, mar, tranquilidad y hasta cierta soledad que nunca esta de mas tenerla.
Lago Roca, Bahía Lapataia, el tren del fin del mundo, campings, montaña, río y mar, paisajes extraídos de un sueño, paisajes que solo invitan al deleite, al regocijo del alma. Paisajes eternos, cargados de magia, cargados de sentimientos. Verdes de a miles, ocres por cientos, azul cielo resplandeciente, el agua, una gran esmeralda en movimiento. El paraíso en la tierra? El paraíso en el paraíso.
Siempre lo mismo acá, no entiendo nada, lleno de extranjeros y ninguno habla ni español ni ingles. Franceses, alemanes, yoquesededondes, de todo un poco. Al final no sé si es tan malo que no los entienda, igual no me importa de que hablan.
Ushuaia cosmopolita, ciudad del mundo. Ciudad chica, con tantas razas paseando por sus calles. No me puedo quitar de la cabeza a Cuzco, otra ciudad del mismo estilo, aunque no tan comercializada (o comercializada a precios mas humanizados), pero no menos increíble, naturaleza Ushuaia y humana Cuzco, distintas pero similares, pequeñas pero no menos importantes que cualquier gran ciudad, naturalmente humanizada, humanamente naturalizada, paisaje natural y paisaje creado por el hombre, paisaje al fin.
Todavía no me puedo olvidar del olor a salitre de la Bahía Lapataia. El mar acaricia la montaña con una dulzura increíble, y la montaña lo sabe, y regala la mejor vista. La naturaleza en toda su expresión, la naturaleza como un regalo para todos, demostrando que anda que haga el hombre jamas podría siquiera acercarse a la belleza de lo puro, azaroso y natural.
Son las 22:15 y el sol sigue en el cielo, es algo a lo cual todavía me cuesta acostumbrarme.
Se me sentó al lado un Palermo rastaman versión francesa, seria como un Montparnaise rastaman. Un paseador de perros afeminado, un paseador de french puddles. Recuerdo la letra del tema de Casero y le hago la versión parisina, y me río solo.
Por dios, cambien de canal, hace mas de una hora que esta Susana Giménez y la verdad es que es un martirio. Bueno, no todo puede ser perfecto, siempre algo tiene que fallar, siempre hay algo que jode, por suerte, solo con apretar un botón desaparece.
Hay cosas que no me puedo sacar de la cabeza, aunque trate, aunque el lugar haga todo lo posible, no puedo. Que mas decir, es como un fantasma que siempre vuelve, cuando ya nada me distrae, cuando me siento en algún lugar, solo, cuando tengo el tiempo para pensar, cuando tengo el tiempo para acordarme de lo que deje a mas de 3000 km.
Esto no quiere decir que no disfrute de lo que estoy viviendo, seria demasiado egoísta, seria demasiado malo. El fin del mundo, no es el fin de mis sentimientos ni de mis pensamientos, el fin del mundo es solo eso, el fin del lugar a donde me dirigía. Solo una casualidad, mas que una casualidad.
Sigue lloviendo y sigue el sol, tan empecinado, tan vivo como siempre.
Susana Giménez cantando, que hdp!!!, los lobos marinos entonan mejor y se les entiende mas lo que dicen.
Hoy vi un castor que cantaba mejor. Sin palabras.
Miercoles 26 de Diciembre de 2001.
Penal de Ushuaia.
“Nunca se es amado como se ama; por eso el arte de ser feliz en el amor, consiste en dar todo sin pedir nada.”
Eduardo Ramírez Raleix
Inscripción en una pared.
“El hombre en el amor es insensato por naturaleza mas que por definición. Pasa la mitad de su existencia y arrasa todo en una hora.”
Eduardo Ramírez Raleix
Inscripción en una pared.
“Un momento de debilidad, de ofuscación, de imprudencia en el amor y toda la obra queda destruida por nuestras propias manos, todo buen propósito dispersado, todo un porvenir de paz y de honradez molido. Lo único que siempre queda en pie es la tragedia del remordimiento.”
Anónimo.
Inscripción en una pared.
Que lugar, tenebroso, una cárcel del tipo panóptico con cinco pabellones, de dos pisos, con un espacio central en doble altura, al cual dan todas las puertas de las celdas.
Desde simples carteristas, hasta asesinos seriales, pasando por presos políticos, todos compartieron este lugar, el último penal del mundo, o al menos el mas austral.
Si la vida en un penal, de por si es dura, la vida en un penal, donde las condiciones climáticas son tan duras, es aun peor. Cuanta historia, asesinos, anarquistas, el escritor Ricardo Rojas, presos políticos, si hasta se dice que Gardel estuvo preso acá. Años de penares, sufrimientos, castigos, maltratos, esperanzas. Todos estos sentimientos, sensaciones y vivencias, en un mismo lugar.
Estoy pensando como seguir el viaje, cuando ir a Río Gallegos para viajar al Calafate, seguro que voy a tener que pasar una noche en Gallegos, y así seguir viaje al otro día hacia los glaciares.
No se que hacer, si paso año nuevo acá, no creo que me alcance el tiempo para ir a los glaciares, si me voy antes, nada me asegura que no lo tenga que pasar en Gallegos. Todo un tema este, que no se muy bien como solucionarlo, lo que si se es que lo tendré que hacer en las próximas horas.
Nunca hay tiempo suficiente para decir lo que uno siente. Nunca alcanzan las palabras para describir lo que uno siente. Creo que por eso hay que aprender a mirar a los ojos a la gente, a “leerla”, un gesto, una mirada, una caricia, resume en pocos segundos todo lo que nosotros sentimos, porque es el alma la que habla a través nuestro, porque nada es mas puro que eso, porque nada vale mas que eso, porque nada es tan sincero, como un mensaje del corazón.
Tal vez algún día aprendamos a “leer” a la gente que nos rodea. Se que no es nada fácil, se que por algo no lo es. Pero si solo ponemos un poco de voluntad, las cosas serian mas fáciles, las cosas serian distintas, las cosas dejarían de ser tan “humanas” para transformarse en algo único y maravilloso, algo a lo cual, lamentablemente, no estamos acostumbrados.
Quizá algún día, quizá nunca. No tengo la respuesta, no se si algún día la tendré. Simplemente, por ahora, no se.
Viernes 28 de Diciembre de 2001.
Hace un par de días que no escribo, nada, la verdad, nada para contar. Todo demasiado tranquilo, camino, me siento a pensar, tengo mucho tiempo para eso, demasiado. A veces es bueno, otras no tanto, depende en lo que pienses, la verdad, últimamente, tengo una sola cosa en la cabeza, que me tiene a mal traer. Todo pasa, tiempo al tiempo, todo pasa (?). que complicados que somos, por favor (!). o seré yo nada mas, o será el resto, naturaleza humana. No se, sigo sin entender. Tal vez algún día, tal vez nunca.
Estoy loco (?).
Las noches las paso tranquilo, en el albergue, mirando alguna película acompañado por un viejo , medio loco, sacado de algún cuento. Los dos, como los viejitos de los Muppets, sacándole el cuero a cuanta porquería aparece en la tele.
Así paso las noches, hasta tarde, disfrutando de la nada, disfrutando de mi mismo (era hora), y riéndome un poco con un viejo chiflado, mas que yo, cosa rara, pero no imposible.
Sábado 29 de Diciembre de 2001.
Hoy pase el día completo en la calle, hablando con gentes, boludeando, mirando como transcurre la vida a mi alrededor. Como un observador distante, que no participa en las situaciones que se generan, como un ojo, invisible, que todo lo ve, pero que no es omnipresente, que solo es un espectador, que ve lo que puede ver, o lo que quiere ver.
Un ojo blindado, que no se inmuta con lo que lo rodea, que cada cosa que pasa, solo la ve, y por suerte, no la juzga. Es que es solo un ojo. Es solo una mirada.
Todo alrededor mío transcurre a otra velocidad, como que están todos acelerados, con la mirada extraviada, con un paso rápido y decidido, pero sin saber a donde van. No se, es mi impresión, al ver la cara de la gente, sus gestos, sus movimientos, demasiado rápidos, pero no premeditados.
Tal vez siempre es así, la diferencia debe estar, seguramente, en que yo participo de esa boragine cuando estoy en Buenos Aires, y no me doy cuenta, es mas, hasta la gente me parece lenta, con la mirada extraviada. Supongo que me aceleraré demasiado. El cuerpo no espera la orden del cerebro para realizar los actos, todo se vuelve un acto reflejo, como el de “prender” la luz cuando sabemos que hay un corte de energía. Siempre llevamos la mano a la llave. Que problema cuando cada acto que realizamos en nuestra vida se transforma en un acto reflejo, lo peor es cuando los sentimientos se convierten en eso. Querer porque quisimos, amar porque amamos, todo deja de sentirse, todo. Ahí es cuando fallamos, cuando dejamos realmente de “ser”. Ponemos piloto automático a nuestras emociones, ahí es cuando todo se pierde.
The Wall, Metrópolis, robots, carne en una gran picadora, todos iguales, nadie se distingue, todos una gran masa uniforme, igual, sin color, sin vida, sin risas ni emociones, donde da lo mismo cualquier cosa, donde todo es lo mismo que la nada. Peligro, nos estamos transformando, nos están transformando, hagamos algo ya, algo urgente, aprendamos a vivir, de nuevo, de cero, aprendamos a mirar las cosas, aprendamos a escuchar.
Ahora me parece todo confuso, todo extraño, ahora espero, poder aprender, que es una forma de nacer de nuevo.
Estos viajes me despiertan un sinfín de emociones que parecen dormidas en Buenos Aires. Es como si entraras en un letargo emocional, donde todos tus sentimientos desaparecen. Me es tan difícil decir lo que siento, cuando estoy allá, cuando tengo que mirar a alguien a los ojos. Parece mas fácil escribirlo. Es más fácil escribirlo.
Lunes 31 de Diciembre de 2001.
Acabo de llegar a Calafate, es de tardecita, tipo siete, llueve (que raro), el tiempo, fuera de eso, esta lindo, agradable temperatura, no hay casi viento.
No es lo que esperaba la ciudad, bah, siempre me imagine otra cosa, por lo que la gente me ha comentado, con esto no quiero decir que sea feo, para nada, solo distinta.
Calles por demás arboladas, anchas, vacías, casas para todos los gustos, con jardines increíblemente coloridos, cerros grises dando un fondo cargado de contraste.
Caí en un parador fashion, todo de madera, todo muy rústico, pero con unos espacios y unas vistas espectaculares. No muy caro, por suerte, ya que mi bolsillo viene golpeado duramente por haber tenido que viajar en avión desde Ushuaia (la única manera de no perder dos días viajando, días que no los tengo). Pero por lo que veo seguirá golpeado en los próximos días, debido a los precios de las excursiones.
Acá estoy, a pocas horas de comenzar un nuevo año, lejos de todo y de todos, sentado en un gran espacio, con un hermoso olor a madera, con unas ventanas que solo te muestran las bellezas del lugar, tomándome un San Felipe 12 Uvas, y brindando por mi mismo, solo, levantando la copa, esperando que algo cambie de una buena vez, algo, no pido demasiado, tampoco pido algo concreto, con que algún aspecto de mi vida mejore, ya será un excelente año, seguramente infinitamente mejor que este que, gracias (!!!), esta terminando.
En situaciones como la que nos toca vivir, solo los afectos son los que nos mantienen alertas, vivos, esperanzados, solo a ellos van mis gracias y mis saludos de año nuevo, y solo a ellos les deseo, con toda mi alma, que sus sueños, por mas pequeños que sean, se cumplan, son ellos los que me ayudan a reír, a seguir en esta lucha diaria, donde nunca se sabe que ocurrirá en un futuro cercano.
Gracias a los afectos, también escribo este diario, porque es una manera de acompañarme en este solitario viaje. La persona agradecida, es feliz, porque no solo valora lo que tiene, sino también lo que le dan, y no hablo de cosas materiales. Un “gracias” en boca de un amigo es un regalo divino, es un regalo del alma, con eso y una sonrisa, no necesitamos mas, nuestra alma se llena.
Afuera llueve, y yo sigo sentado, mirando todo, sin participar, la vida continua, es solo un día mas, extraño y lleno de cosas nuevas, pero sigue siendo un día mas. Silencio en una tarde gris y nueva.
Todavía es de día, no se, seguro que son mas de las nueve y media. Igual no es Ushuaia, acá seguro que oscurece bastante antes y amanece bastante después, calculo que habrán al menos tres horas mas de noche.
Todos los lugares tienen su encanto, su magia, solo es cuestión de darse cuenta, es cuestión de buscar con el corazón, de buscar lo que realmente uno desea. Será así también con la gente?. Tendremos todos esa magia, ese encanto que atrae?. Supongo que si, espero que si, así como espero que exista ese deseo de buscarlo con el corazón. Se puede ser ciego en muchos aspectos, pero creo que el ciego de alma, el que no es capaz de ver con ella, es el que mas tiene para perder.
Que noche!!!.
Creo que el error esta en buscar en los demás lo que uno no tiene, o no es capaz de mostrar. Como el querer que alguien te ame de la manera que uno es capaz de amar, con esa intensidad, con esa pasión que no todos son capaces de demostrar, o lo que seria peor, que ni siquiera tengan la capacidad de amar o ser amados. Amar sin pasión no es amar, no se lo que es, pero si estoy seguro de que no es amar.
Por mas que me trate de convencer de lo contrario, esta NO es una noche mas, es una de esas noches especiales, no me pregunten porque, pero así lo siento, esas noches en las cuales, mas que de costumbre, a uno le gusta pasar con gente que quiere. Será porque todos hacen eso, no se. Será porque comienza todo de nuevo, y a uno no le gusta comenzar solo algo tan importante como un año en su vida. Solo se que no es una noche mas, solo se que mañana no es un día mas, comienza una nueva ilusión, comienza todo de nuevo, sigue la vida, es solo una etapa, pero de que esta hecha la vida sino de etapas, cortas, largas, felices, complicadas, amargas, solas, etapas en las cuales siempre algo en nosotros cambia, algo surge de nuestro interior, algo entra en nuestro interior, para cambiarlo, para que nunca mas sea el mismo, para que nunca mas seamos los mismos.
Sigo siendo el mismo molesto de siempre. Perdón, divago.
Sigue siendo de día, imposible calcular la hora así, solo se que falta poco.
Solo se que no quiero pasar un solo año (nuevo) mas en soledad.
Espero que todo valga la pena. Espero que valga la pena, es la única esperanza que queda. Tiene que valer la pena.
Brindis, salud, feliz año, japi niu iear. Brindo con todos, brindo por todos, brindo conmigo, brindo por todos.
Esperanzas nuevas, cambios, renovarse es vivir, que frase de mierda.
Vivir es solo eso, y demasiado que cuesta, demasiado para muchos.
Empezar todo de nuevo, remontar de nuevo, cambiar(?), sentir, vibrar, cuantas cosas solo con el cambio del maldito calendario. Si es como yo digo, todo esta en la cabeza de cada uno, en lo que piensa momento a momento. No se si me hago entender, creo que tome un poquito de mas.
Tal vez mañana la perspectiva vuelva a cambiar, quien sabe. Es mucho pedir que eso suceda, es mucho pedir que de un día para el otro nuestra visión de las cosas sea distinta. Solo pido que lo que cambie no sea solo nuestra visión de las cosas, sino las cosas en sí.
Demasiado por hoy. Demasiado.
Martes 1 de Enero de 2002.
Así no se puede pasar las vacaciones, no se puede estar pensando todo el tiempo en la plata, se que el país es un quilombo, soy consciente de ello, pero la verdad es que un poco me arruinaron las vacaciones. Me gustaría poder hacer un montón mas de cosas que no las puedo hacer, porque sino no tengo guita el resto del mes en Buenos Aires.
Una cosa que me avergüenza es el hecho de que todo esto es nuestro, argentino, y somos nosotros los que menos las disfrutamos. Acá en Calafate me encontré solo con un turista argentino, vecino de barrio, de Olivos, el reto, como siempre, japoneses a la cabeza, italianos y alemanes, después un poco de todo, menos argentinos.
Me cago en la Secretaria de Turismo de la Nación con su publicidad de Primero lo Nuestro, es un chiste, lo nuestro para los demás, no para nosotros.
Una vergüenza detrás de otra, este país siempre fue, es y será para los extranjeros, relegando al argentino.
Lo nuestro nunca fue nuestro.
Miercoles 2 de Enero de 2002.
Hoy, por fin, después de ser un sueño por muchos años, vi el Perito Moreno. Realmente increíble, ese coloso blanco y azul, haciéndose paso entre las montañas es un sueño hecho realidad.
No tengo palabras para describir lo que sentí la primera vez que lo vi, solo me puse a llorar.
Esa mole blanca que te enceguece la vista, y te abre el corazón, es la cosa más hermosa que vi en mi vida. Toda esa fuerza contenida en el hielo, toda esa energía que brota de eso, es impactante, es emocionante, es algo mas que solo un glaciar, mas que hielo, es un sueño palpable.
La travesía comenzó a las ocho de la mañana, cuando nos paso a buscar un micro chico por el hospedaje. El micro tomo la denominada ruta alta (ruta 15), desde donde se tiene una visión muy completa del Lago Argentino, de un turquesa y un tamaño enorme. Recorrimos la estepa patagónica, pasando por un monumento, que después me entere que era dedicado a los trabajadores de las estancias cercanas, fusilados por el Ejercito Argentino, en un suceso que quedo en la historia con el nombre de La Patagonia Rebelde. La peor de estas matanzas se registro en la Estancia Anita, lugar donde se encuentra dicho monumento.
Luego de cruzar mas de 45 km. de estepa patagónica, llegamos al encuentro del Brazo Rico, donde se encuentra la entrada al Parque Nacional Los Glaciares. Seguimos viaje, siempre bordeando el BR, unos 35 km. mas hasta donde se encuentra el gigante blanco.
La vista que nos da el camino, luego de una curva pronunciada, es sencillamente sobrecogedora, allá, a mas de 5 km., y como si lo pudiéramos tocar con las manos, vemos por primera vez el glaciar, imponente, entre las montañas, y con una naciente cubierta de nubes y nieve. No me puedo quitar de la cabeza esa imagen, y se me sigue haciendo un nudo en la garganta. Desde este punto, solo divisamos la cara sur del glaciar, la que da al BR, todavía imposible contemplarlo en su totalidad.
Luego de ese increíble momento, seguimos viaje rumbo a la costa del Canal de los Témpanos, el lugar desde donde caminaremos por la costa, en un tramo, y por el bosque, en otro tramo, mas de 2 km. hasta los balcones, ubicados al frente del glaciar, desde donde se tiene la visión mas cercana y mas imponente.
La caminata por la costa del canal nos da la vista completa de la cara norte del glaciar, la mas larga.
Juntamos unos trozos de hielo de la costa, caminamos entre las piedras, con la vista perdida en el blanco infinito del PM. Luego de un poco mas de un km., nos adentramos en el bosque de lengas (el bosque vivo mas antiguo del mundo, con unos 150000000 de años) para llegar, después de una caminata de un poco mas de 45 minutos, a los balcones, desde donde se aprecia todo el frente del glaciar, con el dique que forma con la Península de Magallanes, cortando la comunicación entre el BR y el CdlT, lo que provoca unas grandes rupturas del PM, debido a la presión que ejerce el agua haciéndose paso, desde el BR hacia el CdlT, para si, después, llegar al Lago Argentino.
Demás esta describir lo que vi, no existen palabras, como los sentimientos, no se pueden decir con palabras, lo que sentí, y lo que vi, tampoco.
Todavía tengo ese nudo en la garganta, y el cansancio y el dolor en los pies, nos disminuyen en lo mas mínimo lo que viví hoy, un día que jamas olvidare, un día muy especial, una alegría que me debía de hace muchos años.
Jueves 3 de Enero de 2002.
Todavía me encuentro en Calafate, hoy, sin nada que hacer. No hay mucho que hacer aquí, salvo caminar y tomar sol. Tendría que haber ido al Chalten, pero por un día no vale la pena, hay muchas cosas para hacer allá, y para ir y quedarme con las ganas, prefiero quedarme a descansar acá.
Sigo todavía con bronca con el tema costos, demasiado caro todo, al menos para un argentino de clase media.
Pero bueno, la cosa siempre fue así por estos lares, disfruta de la Argentina cualquiera que no sea argentino. Los dueños de las estancias en la Patagonia siempre fueron extranjeros, la mano de obra barata, argentina. Ahora Ted Turner, Stallone, Suarseneguer, y varios mas se compraron grandes campos acá. Argentina para todos, menos para nosotros.
Eso si, la mano de obra barata la seguimos poniendo nosotros.
No hay mucho mas que decir, ya vi todo lo que quería ver. Mañana de noche ya tengo que estar en viaje hacia Comodoro Rivadavia, así que salgo de acá en micro hacia Río Gallegos a las dos de la tarde. Sábado de mañana, transbordo en Comodoro para estar llegando a Buenos Aires el domingo de mañana, si nada extraño sucede en el camino.
Así que salvo que tenga algo mas para escribir esta noche, ya me voy despidiendo de todo y de todos.
Será hasta el próximo viaje, que espero que sea pronto.
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